Por José Ángel Solorio Martínez
Buena parte de la gente que conoce a Oscar Luebbert Gutiérrez, supone que es una persona inteligente. Eso mismo, lleva a creer que tiene un liderazgo sólido y amplio en su natal Reynosa, Tamaulipas. Su carrera política, fue impresionante. Sólo le faltó ser gobernador.
Algo le pasó en el camino.
Quizá, sus adicciones –según se sabe, son múltiples y de tanto arraigo que lleva arrastrándolas por décadas-.
Quizá, su alejamiento de la política local –se fue a vivir a Missión, Texas en donde disfruta de su inexplicable fortuna y según el diario nacional El Universal, en sus ratos libres trabaja como informante de la DEA-.
Quizá, el paso de los años disminuyó sus talentos que en el pasado lo hicieron convertirse en uno de los socios más entrañables de Tomás Yarrington durante y después de su llegada a la gubernatura.
Al parecer, ya no es el mismo.
Hace algunas semanas, llevó a buena parte de la clase política reynosense a un cónclave. Asistieron, Amira Gómez –dícese auxiliar de Manlio Fabio Beltrones-; el ex alcalde Everardo Villarreal; y dos o tres altos funcionarios de la administración reynosense.
El tema: la posibilidad de impulsar a un reynosense a la gubernatura.
Los argumentos: Reynosa es demográficamente importante y potente; Ciudad Victoria, ya no da para otro gobernador toda vez que ya ha gobernado 12 años consecutivos; Reynosa, tiene décadas sin gobernador…
…y otros argumentos de similar contextura.
Todavía no había terminado la asamblea, cuando el Enlace Territorial de la ciudad Manuel Rodríguez giró una tarjeta informativa con los pormenores de la reunión a la capital del estado. Telefonazos. Regaños. Explicaciones. Justificaciones.
Media docena de compungidos.
El saldo: el achicamiento –aún más- de las posibilidades de ser candidata a la alcaldía de la esposa del promotor de la rebelión contra los primeros priistas de Tamaulipas. Y el explícito veto, a cualquier personalidad reynosense de filiación tricolor para el juego de la sucesión que está en curso.
¿Por qué Luebbert llevó al desbarrancadero, a sus hermanos de partido?..
¿Dónde quedó la pericia del ex alcalde reyosense, que tanto le aplauden sus amigos y socios?..
No fue todo.
Ante los obstáculos locales, Luebbert y pandilla se trasladaron a la ciudad de México. Amira, Everardo Villarreal, los funcionarios municipales y Luebbert, se apersonaron en la oficina de Baltasar Hinojosa Ochoa.
Charla de todo.
De cómo iba, Tamaulipas. De las tareas del CEN del PRI. De los trabajos de Baltasar en el Congreso y en el partido.
Luego, lo más importante.
Luebbert y Amira, ofrecieron los respaldos de los asistentes, para promover en su tierra la candidatura de Baltasar a la gubernatura de Tamaulipas.
Así de claro.
Más o menos los mismos argumentos para explicar la necesidad de que un reynosense gobierne el estado. Basta de políticos de la región centro de Tamaulipas; “ya le toca al norte”; urge que las pocas familias que gobiernan, no continúen en la administración estatal.
Obvio: los visitantes, esperaban que a Hinojosa Ochoa se le alegrara el rostro.
¿Quién en la política, puede rechazar simpatías?..
Sorpresa.
Baltasar, de la mejor manera posible les dijo: no.
Explicó casi con manzanas, lo improcedente del evento. Lo inadecuado, que es para un aspirante confrontar al gobernador. (El acto no fue en sí un hecho de ruptura con la administración estatal; pero así se interpreta en el sistema político local. De esa forma se lee, en la red institucional de poder regional).
¿Dónde quedó la sapiencia de Luebbert?..
Se infiere que es un mito, que de tanto rodar ya se desgastó…




