Carlos Enrique Cantú Rosas, fue en los años setenta un actor emblemático en la política tamaulipeca. Encabezó uno de los movimientos cívicos fronterizos más potentes, memorables y exitosos en la construcción de cauces para la alternancia en los Ayuntamientos de la entidad. Enfrentó una y mil calamidades. Finalmente, logró romper con la hegemonía que por décadas exhibió el dirigente obrero Pedro Pérez Ibarra y el PRI.
Poseía una retórica de concurso. Afinó su intuición política, al punto de mostrarla como una brillante inteligencia política. Fue –como todos esos dirigentes opositores parmistas-, un ciudadano valeroso. Enfrentó con sus correligionarios, amagos y represiones de uno de los gobernadores de más dura mano que hayan conocido en la época contemporánea los tamaulipecos: Enrique Cárdenas González.
Su capacidad le dio para llevar a ser líder nacional del PARM y en uno de sus gestos políticos de mayor madurez y visión políticas, postular a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como candidato a la Presidencia de la república.
Sin duda, uno de los políticos nuevolaredenses más relevantes del siglo pasado.
Hoy, su junior –Carlos Enrique Cantúrosas, así se hace llamar como para recordar los épicos combates de su padre- aspira a reeditar las victorias de su predecesor.
Sólo que al junior, le falta mucho de lo que mostró su padre.
Carlos Cantú Rosas –el auténtico- logró amalgamar un frente político amplio e incluyente que sumó desde dirigentes obreros, agentes aduanales, militantes de izquierda, desencantados priistas, y decenas de líderes sociales que sedujo con su verbo didáctico y motivante.
El junior apenas articula una frase coherente. Ganó la presidencia municipal, por la adhesión a su candidatura de ex alcaldes priistas como Horacio Garza y Ramón Garza Barrios y el grupo editorial Deándar que confrontaron al candidato propuesto por el dirigente real del PRI en Tamaulipas.
De hecho, en Nuevo Laredo el junior se ha visto en la necesidad de entregar espacios de la administración pública a aquellos actores achicando un liderazgo que por compartido se visualiza atomizado.
(Una muestra de su precario liderazgo en la ciudad, es la pérdida de la diputación federal ante la ingenua e inocente priísta Yahalil Abdalá que sorprendentemente derrotó a la candidata panista que promovía el junior desde la alcaldía).
La verdadera estatura del Cantú Rosas, se puede ponderar con las alianzas que ha tejido para buscar la gubernatura de Tamaulipas. Su más sólido aliado y más recurrente promotor es el diputado perredista Jorge Valdez Vargas, un legislador cuyo evento político más relevante es operar un bar de trasvestis en su natal Nuevo Laredo y de presumir que es de los amigos más íntimos del alcalde nuevolaredense.
Carlos el junior, ya anda en campaña.
Se mueve a contracorriente. No únicamente por sus limitaciones políticas y sus minúsculas prendas intelectuales; va contra las dinámicas internas panistas: Francisco García Cabeza de Vaca parece estar destinado a seguir siendo el personaje más influente del PAN tamaulipeco, toda vez que se subió al tren azul con el triunfo de Anaya y Leticia Salazar sigue siendo la panista más conocida en la entidad casi dobleteando en presencia al Cantú Rosas de utilería.
A seis meses de que se decida en el PAN la candidatura, el tirón se ve demasiado corto para que el Cantú Rosas de opereta, pueda posicionarse en el estado. Sin discurso convincente, sin aliados vigorosos, sin el carisma del Cantú Rosas legítimo, sin los aliados del pasado–tanto Horacio Garza como Ramón Garza Barrios, están ansiosos por regresar a posiciones de autoridad, y el PAN está muy distante de ofrecérselas- y con aliados de alta toxicidad para sus sueños, el destino del junior parece estar delineado.
Su desproporción se revela con la “genial” idea de llamar “mega alianza” a una posible coalición del PAN con dos de los más degradados partidos políticos en Tamaulipas: el Partido de la Revolución Democrática y el Partido del Trabajo.
Como se ve:
Ni será mega, la alianza que pretende.
Ni será el candidato del PAN.
Ni será gobernador de Tamaulipas.
Otra cosa fuera, si el auténtico Cantú Rosas estuviera al lado de su remedo.
Nada más ilustrativo, para el caso, que el eslogan del Doctor Simi:
“Lo mismo…
…pero más barato”.




