A Título personal
Por José Luis Zapata Pesina
Desde nuestra niñez, en la escuela primaria ya los profesores nos explicaban, que aquella mañana del 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, desde la plaza principal, frente a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en Guanajuato, hizo un llamado al pueblo mexicano para levantarse en armas en contra del gobierno español, Muera el mal gobierno replicaba al son del sonido de las campanas, dando con ello el inicio el movimiento de Independencia, una tradición que hasta el día de hoy los mexicanos seguimos festejamos, sin embargo y en mi opinión no se entiende que se debe de festejar, pues ante él claro-obscuro del México actual, me hago varias preguntas al respecto ¿estarán de acuerdo con nosotros aquellas familias que han sido tocadas por el crimen organizado? ¿De aquellos quienes han sido secuestrados y torturados? ¿De los familiares de los desaparecidos en todo el
país? ¿De esas familias de compañeros periodistas que en su momento sufrieron persecuciones y hasta dar su vida, y que lamentablemente solo quedaron como crímenes sin resolver? Si, ¿y qué decir de esas madres de familia que en su afán de encontrar a sus seres queridos han y siguen siendo ignoradas por nuestras autoridades? ¿De esos religiosos, que ya han sido trastocados y viven con el temor de ser secuestrados y asesinados? Voy más allá, que se gastaran en la organización de estos evento, que oscilan entre 5, 7 y hasta los10 millones de pesos ¿no sería más rentable invertirlos en obra social y de infraestructura en Victoria y en el Estado? A la sociedad, después del famoso grito de independencia ¿Qué nos quedara y de que servirá?, ¿Sera más importante un grito de la llamada independencia de un pueblo que a diario llora a sus muertos y desaparecidos?, desgraciadamente debo afirmar que al pueblo dales circo y los tendrás contentos, es un lema que a menudo aplican los políticos de grandes carpas, ¿Por qué en lugar de dar el grito, no exigimos medicamentos, mejores salarios, empleos, más seguridad para nuestras familias, educación de excelencia, mejores espacios deportivos y de esparcimiento interfamiliar, pavimentar calles, alumbrado y agua potable?, entonces vayamos a festejar y exijamos a los que están, a los se van y a los que llegan, libertad y justicia ante la injusticia, porque a estas alturas no basta con discursos bonitos o de venganzas, sino de sacar adelante a nuestra Ciudad Victoria y a Tamaulipas, gritemos entonces ¡Viva en nuestra memoria aquellos hombres y mujeres que perdieron la vida por manos criminales! ¡Vivan esos niños que padecen cáncer y que día a día luchan por sobrevivir! ¡Que vivan esas madres de familia que sin descanso alguno, buscan a sus hijos que están desaparecidos! ¡Que vivan en nuestra memoria, esos jóvenes y niños que han muerto por daños “colaterales” de una guerra sin cuartel!, ese sería el mejor discurso y mensaje de quienes entonen y repliquen el sonido de las campanas






