El Ejército de Estados Unidos tenía previsto realizar este martes una prueba sin precedentes para comprobar su capacidad de interceptar un misil balístico en el Pacífico. La prueba se produce en pleno aumento de tensión por los repetidos intentos de Corea del Norte por conseguir un proyectil balístico que atraviese parte o todo el océano en dirección a la costa Oeste de EE UU.
Entre las 12 del mediodía y las 4.16 de la tarde, hora de California, un misil será lanzado desde la base de pruebas del atolón Kwajalein, en las Islas Marshall. Según el plan, en algún lugar sobre el Pacífico el misil será interceptado por otro, lanzado desde la base aérea Vandenberg, situada en la costa del sur de California, entre las localidades de Santa Bárbara y Santa María.
El lanzamiento del misil de interceptación será visible desde Los Ángeles, aunque el choque no se podrá ver desde la costa de EE UU.
El obejtivo del simulacro es ensayar la respuesta a un posible ataque de Corea del Norte contra objetivos estadounidenses en el Pacífico o la propia costa Oeste en caso de que ese país consiguiera desarrollar misiles balísticos de largo alcance capaces de cruzar el océano con una cabeza nuclear. La capacidad militar real de Corea del Norte es un misterio. Existe el convencimiento internacional de que aún no posee esa capacidad, pero es su objetivo declarado alcanzar objetivos de Estados Unidos y las pruebas que realiza van en esa dirección.
La prueba se produce solo dos días después de que Corea del Norte lanzara lo que aparentemente era un intento de misil balístico de largo alcance, que llegó a 450 kilómetros hacia el Este. Las imágenes de ese lanzamiento fueron emitidas este martes por la televisión norcoreana. En un reciente vídeo de propaganda de Pyongyang, misiles nucleares norcoreanos destruían la ciudad de San Francisco.
El sistema de interceptación se ha probado 17 veces desde 1999, y 9 de ellas con éxito, según datos publicados por CBS. Sin embargo, en esta ocasión el objetivo es un misil especialmente diseñado para comportarse como un misil balístico intercontinental, por lo que volará más alto y más rápido que en las otras pruebas, según explicó a esta cadena Christopher Johnson, portavoz de la Agencia de Misiles de Defensa.





