Donald Trump está logrando algo impensable en anteriores citas electorales en Estados Unidos: que demócratas y republicanos coincidan en un mismo objetivo. En este caso, evitar que el magnate neoyorquino, a la sazón candidato del llamado G.O.P. (Grand Old Party), se convierta en el próximo inquilino de la Casa Blanca.
Así lo demuestran Elizabeth Sherman, fundadora del Centro para Mujeres en Política y Política Pública de la Universidad de Massachusetts, Boston, que viene apoyando a la demócrata Hillary Clinton, y Mickey Edwards, ex congresista y durante años al frente del Comité Político del Partido Republicano que ahora es director del Instituto Aspen-Rodel Fellowships in Public Leadership.
En una entrevista a dos bandas con ABC, ambos aseguran que se trata de una figura peligrosa para el país. En palabras de Edwards, normalmente se diría que lo que está en juego en las elecciones son asuntos como el gasto o la política exterior, pero en estas «todo eclipsado por el hecho de que ahora lo que importa es impedir que Donald Trump sea presidente».
Sherman y Edwards participado esta semana en una mesa redonda sobre «Elecciones en Estados Unidos», organizada en Madrid por Casa de América, el Instituto Aspen en España y la Fundación Consejo España-Estados Unidos.






