La norma, conocida como «campus carry», permite que quienes tengan un permiso de porte de armas otorgado por el estado -una condición que excluye a los menores de 21 años- puedan llevarlas en la mayoría de instalaciones universitarias con alguna excepción.
El «campus carry» entró en vigor sólo para las universidades públicas del Texas, en las que cursan más de 500,000 estudiantes, mientras que las instituciones privadas, que podían elegir si implementar o no la norma, optaron por no hacerlo.
En algunas de las instituciones públicas limitaron el alcance de la medida a aulas, facultades o bibliotecas, mientras que mantienen la prohibición en residencias estudiantiles, laboratorios o eventos deportivos. La institución pública más grande y prestigiosa del estado, la Universidad de Texas (UT) en Austin, ha sido también el mayor foco de oposición a una norma aprobada por la Legislatura de Texas, de mayoría abrumadora republicana.
Sus defensores argumentan que la presencia de personas armadas permitirá salvar vidas en el caso de un tiroteo, los detractores dicen que es una bomba de tiempo y que la presencia de alumnos armados no fomenta el espíritu de debate universitario.





