A pocos días de iniciar el ciclo escolar 2016-2017, se estima que avizora que nuevamente volverá a fracasa el programa de menú saludable que implementaron autoridades de salud con el objetivo de reducir índices de obesidad infantil, debido a la cultura alimenticia que nace del hogar y que solamente los propios padres de familia pueden resarcir.
Mismos encargados de la venta de comida en planteles, señalan que los propios niños por complacencia de sus padres, siguen prefiriendo para almorzar una rebanada de pizza, hamburguesa o un burrito de harina, mientras las bebidas más solicitadas son los refrescos y jugos de sabor azucarados.
Las sabritas y golosinas, forman parte de la mala alimentación de los estudiantes que a largo plazo podrían ser víctimas de la obesidad y sobrepeso, pero lo más grave, recae en la posibilidad de padecer males crónico-degenerativos, como la diabetes infantil, esta enfermedad está ganando terreno a pasos agigantados mientras la misma población muestra apatía al respecto.
Responsables de cooperativas señalan que las autoridades sanitarias hace algunos años realizaban exhortos, pero últimamente se ha desatendido el tema: “Nosotros vendemos de todo porque a eso nos dedicamos, los niños compran alimentos poco nutritivos porque sus mismos padres los dejan, además ellos le sacan la vuelta a las frutas y las verduras, cuando intentamos ofrecer un menú saludable, simplemente fracasamos” expusieron.
Por otro lado, expertos en nutriología señalan que aunque ayuda a sudar y quemar grasa, el ejercicio que se realiza mediante la clase de educación física, es insuficiente para lograr reducir las elevadas estadísticas de enfermos con obesidad y sobrepeso, debido a que lo principal es tener una alimentación balanceada y libre de comida “chatarra”.






