Un humilde jornalero de 60 años de edad languidece entre la desesperación y la impotencia, luego que el DIF Municipal de San Fernando, le arrebató de una manera que considera arbitraria e ilegal, a sus tres hijas, que constituyen su única familia.
El señor Rogelio Ramírez Rivera, residente de la calle Guerrero sin número de la colonia “México” en esta cabecera municipal, se presentó a la redacción de Encuesta para denunciar que en la primera semana del mes de junio anterior, personal del DIF, respaldada con policías del estado, se llevaron sin avisarle siquiera, a sus tres hijas menores de edad.
Relató que hace cerca de ocho años, sus hijas fueron junto con su esposa a visitar a los abuelos de las pequeñas, pero lamentablemente la madre de las criaturas fue víctima mortal de la violencia en el ejido El Palmar Prieto, municipio del Higo Veracruz.
Las niñas que ahora tienen 9, 14 y 15 (Flor, Perla Cecilia y Victoria Ramírez Melo) años de edad, quedaron un tiempo al cuidado de sus abuelos maternos en aquella población, pero hace cerca de cuatro años, su padre fue por ellas para traerlas a san Fernando, luego que una de las menores padece epilepsia y los adultos mayores que las cuidaban, no podían atenderla como era debido.
Desde ese tiempo, estuvieron viviendo con su padre en esta ciudad, quien para ganarse la vida y poder mantener a sus hijas trabaja como caporal en el rancho “Santa Cruz”, pero en la primera semana de junio anterior, antes de las elecciones, personal del DIF respaldado por elementos policiacos se llevaron a las muchachas.
Cuando el padre se presentó a reclamar ante esa institución y pedir la devolución de sus hijas, la respondieron que no tenía condiciones para tenerlas con ellas y que le hiciera como quisiera, no iban a regresarle a las muchachas.
“A mí nunca me tomaron en cuenta para nada, no me avisaron que se iban a llevar a mis hijas y no les firmé nunca ningún papel, para mí lo que hicieron fue un secuestro y voy a demandar al DIF por este y otros delitos”.
El quejoso dijo también que “se quieren llevar a mis hijas a la nueva Casa Hogar que van a inaugurar la próxima semana, pero ahí voy a estar yo, acompañado de vecinos y amigos que me apoyan porque saben cuánto quiero a mis hijas, le voy a decir al Gobernador lo que están haciendo conmigo y pedirle que me regrese a mis niñas, porque ellas no están solas en el mundo, no son huérfanas, porque para eso tienen a su padre todavía”.
Refirió que desde el día en que lo despojaron de lo que más quiere en la vida, no duerme ni como bien, expresa que se siente como “ido” de tanto pensar en la suerte de sus hijas y en la injusticia que están cometiendo con él, al decidir sobre sus vidas de manera inhumana.
Don Rogelio Ramírez Rivera y sus tres hijas califican para ser beneficiarios de la ley de víctimas de la violencia, con derecho a ser indemnizados por la pérdida de su esposa y madre de las criaturas, pero la manera que encontraron de “ayudarlos”, fue separándolos, sin tomar en cuenta la opinión de las jovencitas y su padre, cuyo único delito es ser pobre y tener que trabajar para el sostenimiento de su hogar.






