Una atronadora ovación estalló ayer cuando Tim Kaine, el flamante candidato a vicepresidente escogido por Hillary Clinton, se presentó en español en el polideportivo de la Universidad Internacional de Florida en Miami:¡Bienvenidos a todos en nuestro país, porque americanos somos todos!. El dominio por Kaine del castellano, que aprendió durante un año con los misioneros jesuitas en Honduras, es una de las claves que han llevado a la aspirante demócrata a la Casa Blanca a escoger a este senador por Virginia de 58 años como su compañero de «ticket» electoral.
La creciente comunidad latina de EE.UU. y la inmigración son factores determinantes en la campaña para las elecciones de noviembre y para las cuales Clinton será investida candidata la semana entrante en la convención del Partido Demócrata en Filadelfia.
La elección de Miami para la puesta de largo de Kaine como número dos de Clinton no fue casual. En torno a dos tercios de la población de la ciudad tiene orígenes hispanos y, además, Florida es el mayor de los swing states, los estados donde no hay un ganador claro por anticipado.
En la presentación de Kaine ante el auditorio, la ex secretaria de Estado garantizó que en la convención de Filadelfia los demócratas ofrecerán «una visión del país muy distinta» a la que se vio en la republicana esta semana en Cleveland, en la que «se construyen puentes, no muros», dijo en referencia a la barrera contra inmigración ilegal que quiere levantar en la frontera con México su oponente, Donald Trump. «Tim es todo lo que no son Donald Trump y Mike Pence -dijo Clinton comparando a Kaine con los candidatos republicanos-. Él es un progresista al que le gusta que las cosas se hagan».
La virtual candidata demócrata también destacó los esfuerzos de Kaine en Virginia a la hora de facilitar educación y vivienda para los más desfavorecidos y reducir la violencia con armas de fuego.
Como gobernador de ese estado, precisamente tuvo que afrontar una de las peores masacres en la historia reciente de EE.UU., la que tuvo lugar en el campus de la Virginia Tech, que el propio Kaine recordó ayer emocionado como «el peor día» de su vida.
El senador aseguró que ni él ni Hillary Clinton descansarán hasta que la comprobación de los antecedentes para las armas sea universal y «se cierren los coladeros» en materia de violencia armada.
También se comprometió a que las grandes corporaciones de Wall Street y los adinerados paguen su «justa parte de impuestos». Citó asimismo al presidente Harry Truman para asegurar que «América se construyó a base de valentía e imaginación, y una invencible determinación para hacer el trabajo».
Tim Kaine insistió en la «diversidad» de EE.UU. y en el lema de la campaña de Clinton, «Más fuertes juntos», frente a los mensajes de división de Trump. En este sentido, abogó también por una reforma inmigratoria que incluya una vía para la ciudadanía.





