Un camión arrolló en la noche de este jueves a una multitud de personas en Niza, una ciudad del sur de Francia, causando múltiples víctimas durante las celebraciones de la fiesta nacional.
Según datos del ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, al menos 84personas murieron en el ataque, entre ellas algunos niños, y decenas resultaron heridas, 18 de las cuales se encuentran en estado grave.
El conductor del camión fue abatido por disparos de la policía.
La policía francesa lo identificó como un francés-tunecino de 31 años que vivía en Niza y los medios franceses lo nombran como Mohamed Lahouaiej Bouhlel.
El atacante tenía antecedentes policiales por delitos menores pero no se le conocía vinculación alguna a grupos extremistas.
De momento, ninguna organización se ha adjudicado la autoría.
Aún así, el presidente de Francia, François Hollande, quien se trasladó de urgencia a París procedente de Aviñón para comparecer en televisión, calificó el ataque de«terrorista».
«Francia es fuerte», subrayó sin embargo Hollande, visiblemente afectad con un camión contrza que dejó al menos 8
En el espacio de año y medio, el mandatario francés ha visto cómo su país se ha convertido en objetivo de varios violentos ataques.
Y este viernes muchos han recordado los ataques del 13 de noviembre del año pasado, que dejaron 137 muertos en el teatro Bataclan y otros puntos de la ciudad, y el de 7 de enero de ese mismo año, ocurrido también en la capital francesa contra la revista satírica Charlie Hebdo y que se saldó con 12 víctimas mortales.
«No se puede negar la naturaleza terrorista del ataque en Niza», afirmó el presidente.
A pesar de que la fortaleza medieval conocida como la Bastilla sólo custodiaba a siete prisioneros, su caída aquél 14 de julio en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa.
Dentro del camión se encontraron armas de fuego y granadas.






