Ciudad de México.- Los 142 cuchillos de pedernal ataviados con máscaras de madera, anillos, pendientes de conchas y con representaciones miniatura de armas ofensivas como dardos, lanza dardos y mazos, que fueron encontrados junto con el monolito de la diosa Tlaltecuhtli en la zona arqueológica de Templo Mayor, demuestran que estos objetos no sólo eran usados para sacrificios sino también para representar a guerreros muertos o divinidades del fuego. Así lo evidencian recientes estudios hechos a ocho ofrendas del sitio.
“Los cuchillos de pedernal que por mucho tiempo fueron considerados como instrumentos para el sacrificio, pudimos determinar que también eran empleados como imágenes de deidades y de otros personajes del cosmo mexica, los cuales ocupaban un lugar específico dentro de las narrativas de las ofrendas entendidas como cosmogramas”, comentó Alejandra Aguirre Molina, especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La mayoría de los cuchillos están representando a guerreros, añadió, pero también encontramos cuchillos que representan a sacerdotes asociados con el fuego y otros que representan a deidades muy específicas como es el caso de Quetzalcóatl o Tláloc, es decir, la mayoría de los cuchillos se encuentran asociados a conceptos referentes a la guerra, la tierra y el inframundo.
Los cuchillos analizados recientemente corresponden a las ofrendas número 123, 125, 126 y 141, asociadas al gobierno del tlatoani Ahuízotl (1486-1502 d.C.) siendo la segunda de éstas, la que ejemplifica de forma evidente la representación de dioses.
“En la ofrenda 125 se encontraron 3 mil 800 elementos, entre éstos, un cadáver de una loba ataviada con orejeras de turquesa, cubiertos de peces, crustáceos y corales, así como 27 cuchillos de pedernal ataviados y colocados tanto en el fondo como en la parte superior del depósito, la colocación de dichos cuchillos en dos niveles haría alusión a su ubicación dentro del universo”, precisó Aguirre Molina.
Tres de los cuchillos se pudieron identificar con el dios Ehécatl-Quetzalcóatl y su gemelo Xólotl por portar elementos característicos de estas deidades como el joyal del viento o ehecacozcatl, orejeras en forma de voluta, tocado de ojos estelares y la representación de un punzón de auto sacrificio hecho en lámina de oro.
“Dos de éstos también estaban cubiertos por un fragmento de piel de mono araña y uno tenía un pendiente de piedra verde en forma de cabeza de pato. Ambos animales (mono y pato) son nahuales de esta deidad (Ehécatl-Quetzalcóatl)”, dijo.
Diez cuchillos de esa misma ofrenda portaban pendientes de concha en forma de gota, un atributo característico de deidades solares asociadas al fuego, la música y la danza como Xochipilli, Macuilxóchitl y Huehuecoyotl.
“Otros 17 cuchillos presentaban atributos de carácter bélico tales como mazos o macanas miniaturas elaborados en obsidiana, lanza dardos y dardos de madera, puntas de proyectil de pedernal y cascabeles de cobre. Tres más estaban asociados a guajes de calabaza, usados por sacerdotes como contenedores para guardar tabaco”, explicó la especialista.
ROSTROS. Durante la conferencia ofrecida en el marco de la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlán, celebrada ayer en El Colegio Nacional, Aguirre Molina también se refirió a los 14 cuchillos rostro de la ofrenda 123, es decir, con aplicaciones de pedernal y obsidiana simulando ojos y dientes, asociados a artefactos de oro, concha, cobre, madera, piedra verde y obsidiana que formaban parte de sus atavíos.
“La mayoría de los cuchillos de esta ofrenda presentaban atavíos de carácter bélico como dardos miniatura, cascabeles de cobre, cuentas de caracoles, así como anillos Anáhuac de concha, elementos que además de ser portados por algunas deidades como Tezcatlipoca, Huitzilopochtli y Mictlaltecuhtli, también podría ser potado por los guerreros valerosos”, señaló.
Uno de dichos cuchillos, agregó, tenía un pendiente de piedra verde que indica la figura de un rostro antropomorfo con los ojos cerrados y la comisura de los labios hacia abajo, forma en que representaban a los muertos dentro de la plástica mexica.
“Pero resalta un cuchillo café oscuro colocado al centro del receptáculo, todos los demás son blancos, y presenta una placa de concha que simula tres dientes y tiene asociada la representación de una media luna manufacturada en concha. Asociado a restos humanos cremados, este depósito podría estar haciendo alusión a la representación de un ritual funerario donde había guerreros de alto rango y donde el personaje principal sería el cuchillo de color café”, concluyó.






