Ciudad de México.- La violencia en sus diversas manifestaciones no sólo vulnera la integridad de las personas, sino también del patrimonio cultural y artístico de zonas en conflicto. Ésta fue una de las principales ideas expuestas en el foro “Culturas y patrimonio frente a la violencia”, coordinado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que convocó a un grupo de especialistas en gestión jurídica, conservación de patrimonio, así como asociaciones civiles y museísticas.
Este problema si bien se asocia al contexto actual de México, es extensivo a todo el orbe e incluso ha encontrado uno de sus más aciagos ejemplos en el conflicto en Siria, a través del fundamentalismo islámico, puntualizaron ayer los ponentes en el Museo Nacional de Antropología.
“Aunque en México no estamos en el contexto de una confrontación armada, nos encontramos en una situación donde la violencia desgarra el tejido social, no sólo en la seguridad de las personas y sus bienes, sino también en la amenaza al patrimonio cultural”, señaló Diego Prieto, secretario técnico del INAH.
En ese sentido, dijo, hay regiones del país donde la presencia de instituciones que se encargan del cuidado, la investigación, salvaguarda del patrimonio, “es difícil, por intensa presencia del crimen organizado y contextos de violencia”. Entre las medidas necesarias para la conservación del patrimonio cultural del país, mencionó la importancia de tener el registro, ubicación, características, inventarios y catálogos de éste. También enfatizó la necesidad de fortalecer el vínculo con las comunidades que resguardan el patrimonio, así como mejorar la educación en niños y jóvenes para que se sensibilicen con su cuidado.
“Existen amenazas a nuestro patrimonio, tanto por condiciones de orden natural, catástrofes y accidentes, así como por acciones intencionales de grupos que afectan y atentan contra el patrimonio (incluso en las marchas a cargo de grupos anarquistas). Por eso debemos estar muy alertas”.
El directivo del INAH puntualizó que es en la pluralidad donde reconocemos un valor que nos haga avanzar en paz y fraternización, en ese sentido “México tiene una terea cultural inmensa”.
HISTORIAS DE BARBARIE. Por su parte, Pedro Luis Echeverría Alegría —director de Derecho Internacional de la Consultoría jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores— hizo referencia al estado de alerta total que se vive en Siria, tras la guerra civil y la violencia encauzada por el Estado Islámico, que ha encontrado en el saqueo de bienes culturales históricos de la región un modo de financiamiento.
Apuntó que medios internacionales y arqueólogos en la región de conflicto calculan que la venta de antigüedades y obras de arte provenientes de la zona genera para el Estado Islámico alrededor de 100 millones de dólares al año.
Ante esta “purga” cultural del Estado Islámico, agregó, se destruyen los inmuebles de mayor tamaño, así como edificios, en tanto que las de menores dimensiones son objeto de tráfico a gran escala. Se calcula que el tráfico de bienes culturales en el mundo, aunque muy por debajo del tráfico de drogas y de armas, genera ganancias de cerca de 6 mil millones de dólares al año para el crimen organizado.
En su participación, Francisco López Morales —director de Patrimonio del INAH— manifestó que arqueólogos de todo el mundo estudian las irreparables pérdidas causadas por estos grupos islámicos que, de acuerdo con la ONU, han causado la destrucción de 24 ciudades y el daño grave de 189 más. A ello habrá que añadir el patrimonio destruido de museos como el de Mosul, ciudades milenarias asirias, saqueos y el asesinato y tortura del pionero de la arqueología siria, Jaled Al Assad.
“ISIS, como muchos otros grupos extremistas iconoclastas a lo largo de la historia, busca destruir todo registro del pasado con ataques que son una brutal destrucción de la memoria colectiva de la humanidad, al patrimonio mundial. Son acciones bárbaras que demuestran ignorancia y deshonestidad, porque mientras destruyen vestigios arqueológicos, saquean e impulsan un comercio que financia esta guerra fratricida”.





