Ciudad de México.- Por primera vez, investigadores mexicanos trabajan de forma sistemática en la identificación y conservación de registros fósiles hallados en el noroeste de Oaxaca. Se trata de la Mixteca Alta, en donde especialistas de la Universidad del Mar han encontrado más de 800 huesos -en buen estado de conservación- de lagartijas, ratones, camellos, caballos, tapires y tortugas que habitaron la región entre hace 35 millones de años y 40 mil años.
“Los fósiles de la Mixteca se conocen desde el siglo XIX, pero las primeras investigaciones fueron esporádicas y realizadas por extranjeros, después en los años 70 llegaron paleontólogos de la UNAM, pero iban de manera irregular. Nosotros estudiamos la zona de forma sistemática: hacemos el trabajo geológico, sacamos los fósiles y apoyamos a las comunidades con pláticas”, comenta Eduardo Jiménez Hidalgo, investigador del Laboratorio de Paleobiología.
El proyecto inició en 2006 cuando el académico asistió a un congreso de paleontología y Bernardo Santamaría (un maestro de una secundaria) le mostró huesos de animales prehistóricos procedentes de Concepción Buenavista, Oaxaca. A partir de entonces, los académicos hicieron recorridos en la zona y generaron un proyecto de investigación que aún continúa.
— ¿Qué evidencia fósil han encontrado?
— Nos hemos centrado en dos épocas, la más vieja se llama Eoceno y los fósiles datan de hace 35 millones de años. Encontramos huesos de camellos, lagartijas, tortugas, tapires primitivos, pero también hay evidencias indirectas que se llaman icnofósiles que son rellenos de cámaras de abejas y escarabajos. Todas estas evidencias están en el poblado de Santiago Yolomécatl.
“También trabajamos otra época, llamada Pleistoceno, que va de los 40 mil a 10 mil años con fauna característica de la Edad de Hielo donde hay mamutes, caballos, bisontes, perezosos terrestres, caracoles. Nosotros recolectamos caracoles, lagartijas, gliptodontes y ratones. Son registros hallados en las comunidades de Concepción Buenavista, Santiago Teotongo y San Antonio Acutla”, indica.
Pero en la Mixteca hay fósiles más viejos, añade el experto, por ejemplo, en los alrededores de Nochixtlán hay rocas de 320 millones de años con fauna marina, en Tlaxiaco hay registros del Jurásico que datan de 170 millones de años, así como huellas de reptiles marinos, huellas de dinosaurios e impresiones de plantas sin flor.
TORTUGAS, ABEJAS, BISONTES… “Hasta ahora tenemos ejemplares de miles de huesos que van desde pedazos de uno o dos milímetros, hasta grandes restos que nos permiten conocer el género o la especie del mamífero. Aproximadamente tenemos 800 huesos en un buen estado de conservación”, comenta Eduardo Jiménez Hidalgo.
— ¿A qué especies corresponden los huesos registrados?
— Camellos, rumiantes primitivos y primos lejanos de los venados, protocerátidos, que son primos de los camellos y de los tapires primitivos. También hay de calicotéridos (que guardan relación con los caballos) y dos tipos de tortugas, las cuales resultan interesantes porque son terrestres y bastantes grandes, en un ejemplar su caparazón medía 50 centímetros.
Además, señala el investigador, tienen rellenos de cámaras pupales, es decir, donde vivían las pupas de los escarabajos y cámaras de las abejas, registros que hasta el momento son los más viejos para México.
— ¿Hay esqueletos completos o casi completos?
— No, hay fragmentos de cráneos casi completos y miembros como fémures, falanges, fragmentos de mandíbulas. Seguramente lo que pasó es que el animal murió, con el paso del tiempo se pudrió y a lo mejor llegó un carroñero y los fue desmembrando, por eso encontramos huesos aislados que fueron enterrados. El material que tenemos mucho son dientes.
— ¿Cuál es la especie que aparece con más frecuencia en la Mixteca Alta?
— En el Eoceno, los ratones y sus madrigueras. Los segundos son los rumiantes primitivos como los venados sin cuernos, algo parecido a los tragúlidos del sureste asiático que miden como unos 50 centímetros de longitud. Para el Pleistoceno abundan los bisontes y caballos de talla grande y mediana
— ¿Han registrado especies únicas de México?
— Al parecer sí, pero las estamos estudiando. No podemos trabajar sin hacer comparaciones directas en otros acervos, en este caso de Estados Unidos y Canadá, porque corremos el riesgo de crear una especie que no existe, debe ser un trabajo cuidadoso.
CLIMA. Eduardo Jiménez Hidalgo indica que hay ocasiones en que las comunidades piden quedarse con algunos de los fósiles hallados, como en Cuauhtémoc Tayata, cercana a la ciudad de Tlaxiaco, por lo que los expertos antes de regresar las piezas, las llevan a su laboratorio, las consolidan y limpian.
“La gente se organiza para exponer varias muestras, construyen vitrinas… pero cuando nos dejan traer el material, lo resguardamos en la colección paleontológica de la Universidad”, explica.
En palabras del investigador, la importancia de preservar el patrimonio fósil, sirve para estudiarlo y entender cómo se fue ensamblando la biodiversidad actual que vive una amenaza ante el cambio climático. “Las especies fósiles nos darán las pistas de cómo van a responder la naturaleza ante ese cambio, porque ya estuvieron sujetas a diversos climas y algunas especies se extinguieron y otras sobrevivieron”.
— ¿Qué clima existía hace millones de años en la Mixteca Alta?
— Durante el Pleistoceno, bosque templado mezclados con zacatonales y charcas. En el Eoceno era una zona con árboles y algunos parches de suelo desnudo.
— ¿Es errónea la idea que los fósiles sólo existen en el norte del país?
— Sí, es más fácil encontrarlos en zonas con poca vegetación y donde hay erosión de las rocas como sucede en el norte y centro de México. Por eso en el sur donde prevalecen las selvas, bosques y mucha humedad, los registros son menores. Además, la mayoría de los paleontólogos han trabajado más las zonas donde resulta sencillo verlos, pero también hay registros en Chiapas, Veracruz, Yucatán, no obstante, requieren de muchos esfuerzos.
En el caso de la Mixteca, asegura, existe una gran variedad de tipos de roca sedimentaria porque en algún tiempo fue un gran hoyo y geológicamente se le conocía como cuenca. “Fue una cuenca muy grande y se depositaron muchos sedimentos que con el paso de los millones de años se fueron convirtiendo en rocas ideales para que se conserven los fósiles”.






