Redacción | Proceso Político
Ciudad de México.- Bajo la lluvia y el frío, a la intemperie y apenas con lo que traen puesto de abrigo, unos 3 mil inmigrantes principalmente procedentes de Siria y Afganistán, quedaron varados ayer en las fronteras de Serbia y Croacia, y la de este último país con Eslovenia, mientras esperan la apertura de un camino para continuar su travesía hacia Alemania.
Croacia comunicó que abrió de manera temporal su frontera para desahogar la aglomeración de inmigrantes en su territorio. Sin embargo, la situación de los refugiados se agrava debido a los cierres fronterizos y restricciones de paso puestas en marcha por estos estados balcánicos y por Hungría, reportan medios internacionales.
ANHELO. Se espera que a lo largo del día aumente el número de esas personas que huyen de Siria, Irán y Afganistán y anhelan conseguir asilo en Europa occidental, informó Melita Sunjic, portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
La funcionaria destacó que entre los inmigrantes hay mujeres, niños y ancianos que esperan durante horas, algunos toda la noche, para pasar a Croacia y seguir su viaje hacia sus destinos en Europa occidental, generalmente Alemania o Suecia.
“Está (la frontera verde) en medio de los campos y no está previsto que la gente permanezca allí, ni pase la noche, sobre todo con estas (malas) condiciones meteorológicas”, dijo Sunjic.
SERBIA. Según fuentes del Ministerio del Interior, en Serbia fueron registrados el domingo 5 mil 754 demandantes de asilo.
Serbia se encuentra en la ruta balcánica, que comienza en Grecia, pasa por Macedonia y ahora sigue por Croacia, Eslovenia y Austria, mientras que hasta el cierre de las fronteras húngaras pasaba por el país magiar.
Hungría selló el sábado pasado su frontera con Croacia para detener el flujo de los refugiados, y Eslovenia, por donde empezaban a seguir su camino, limita a 2 mil 500 personas el número de refugiados que admite por día, e impide con vallas, policías y perros la entrada de más personas.





