Ciudad de México.- “La expresión ‘tener hijos es algo que hoy ya no se usa’ refleja que la soledad está de moda y ese estado muchas veces lo paliamos con dinero, fiestas, viajes y mascotas”, señala el escritor Antonio Ramos Revillas con motivo de su libro Los últimos hijos que narra la historia de Alberto e Irene, una pareja que vive en Monterrey, víctimas de un robo domiciliario y unos jóvenes que siguen en la búsqueda del hijo que nunca tuvieron.
“Temo que el argumento de no tener hijos porque es una moda, se convierta en la peor decisión que puedan tomar las personas. Hoy me he encontrado con mucha gente que dice que no quiere hijos, pero me pregunto si como sociedad estamos preparados para no tenerlos, porque cada vez somos más individualistas, consumistas y a la progenie la empezamos a ver como una decoración de la que podemos prescindir”, señala el escritor.
En palabras de Ramos Revillas (Monterrey, 1977), quien fue seleccionado por el British Council y Conaculta como uno de los mejores veinte narradores menores de 40 años de México y que estará presente en el Hay Festival México 2015, su novela –editada por Almadía– es una historia sobre el dolor y la pérdida.
“Estos temas fueron una causalidad, alguien me contó la historia de cómo le habían robado y me impresionó: los ladrones no sólo les habían vaciado su hogar, sino que se habían hecho del baño en la entrada de la casa. Eso fue muy fuerte, pero me pregunté si el robo dejaba en evidencia algo más y eso derivó en el tema de la paternidad”, indica.
El protagonista de la novela es Alberto, un personaje que se avergüenza de no ser padre, que se siente una persona incompleta por no experimentar su paternidad ya que su esposa Irene perdió a su bebé durante el embarazo. Esa es la razón por la que compra un bebé robot (reborn) y ante la necesidad de engañar y satisfacer su deseo, roba a un recién nacido de los ladrones que hurtaron su domicilio.
“Alberto toma decisiones muy drásticas. Irene está ahí como ejemplo de la razón y la nana Amparo es la más cuerda de todos. La novela también habla de buscar cosas, los personajes quieren recuperar lo que han perdido, pero yo sostengo la postura de que a la larga uno no recupera lo que tuvo, sólo alcanza un fantasma o espejismo y con eso nos contentamos”, expresa.
Para el autor, la soledad está de moda y la gente disminuye esa sensación con objetos o con mascotas. “Me ocasiona salpullido el fenómeno perrhijos. La paternidad es un tema que me llama la atención y más porque estoy en una edad en que todo mundo me pregunta: ¿para cuándo los hijos?”.
PÉRDIDAS. Ramos Revillas indica que la vida es merodear, caminar a hurtadillas con los ojos puestos en la vida de los otros, es decir, “las sociedades aprenden a vivir de reojo, así atisbamos la vida, justo porque nos hacen falta cosas, pero debemos educarnos para la pérdida”.
De lo contrario, añade, las personas vivirán en un mundo de frustraciones, que no les dejarán ninguna esperanza, sin embargo, cuando se acepta la pérdida como algo propio, pueden a empezar a rescatar cosas.
¿Qué es la felicidad?
Son pequeños momentos. Cuando uno va en el transporte y puede abstraerse y sonreír porque se acuerda de algo que vivió, ahí está la felicidad. Cuando uno puede sentarse y decir qué bien comí, cuando uno besa o es besado, ahí está la felicidad; pero no creo que exista como un espacio inalterado, son muchos puntitos que brillan, como las luciérnagas de las que sabes dos cosas: que se perderán y volverá a aparecer. Y mi novela es eso: luciérnagas.
La única forma de vivir es estando en el fuego…
Sí de lo contrario, estaremos dormidos y eso es hacer nada. Yo prefiero a Alberto que roba un bebé, aunque su acto es reprobable, pero demuestra que todavía tiene agallas por recuperar lo que perdió.
Antonio Ramos Revillas participará el 24 de octubre en el Hay Festival y el 11 de noviembre presentará Los últimos hijos en el Centro Cultural Elena Garro.






