CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 12, 2015.- Es periodismo televisivo, una forma de testimonio de las noticias, de la historia.
Un testimonio para el que la mejor narración resulta insuficiente, sin su registro gráfico y es que hasta el mejor reportero televisivo está incompleto sin su camarógrafo: los ojos de esta forma de periodismo.
A través de su lente conocimos personajes, lugares exóticos, historias de todos los tipos, eso fue, con absoluta excelencia, Jorge Pliego, durante más de 30 años, para Televisa.
Su cámara nos mostró momentos clave en nuestra historia, como las visitas de Juan Pablo II a México; el conflicto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en Chiapas; el conflicto magisterial de Oaxaca, en 2006.
Su lente nos llevó a nivel de cancha en olimpiadas y en mundiales de futbol y, cuando fue necesario, nos llevó hasta las alturas, para poder presenciar momentos impactantes, en las calles del Valle de México.
Los horrores de la Guerra en Irak, también los vivimos a través de la mirada de Jorge Pliego un trabajo que le ganó el Premio Nacional de Periodismo 2003.
Camarógrafo de Alberto Peláez, de Lalo Salazar, de Carlos Loret de Mola, realizador del equipo de reporteros especiales de Noticieros Televisa.
Ese fue Jorge Pliego, pero sobre todo fue compañero y mentor de la familia Televisa.





