Ciudad de México, 16 de octubre (SinEmbargo) En estos momentos, hay 36.8 millones de personas en el desempleo, lo que equivale al 71 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), estimada en 52.1 millones. Hacia Estados Unidos y Canadá, más de 300 mil hombres y mujeres toman la decisión de irse. El poder adquisitivo ha perdido 76 por ciento de su poder desde los ochenta.
La desaceleración económica se encuentra en todas las gráficas al lado de expresiones de violencia que fueron de menos a más. Entre la administración de Lázaro Cárdenas del Río hasta 1983, cuando se inició la política neoliberal, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 6.1 por ciento anual. Después y hasta ahora, el PIB ha crecido a una tasa del 0.6 por ciento anual, según cifras históricas del Banco de México.
El movimiento social paralelo a esa realidad económica que se deploró, Carlos Antonio Aguirre Rojas, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas en 1994, en el último año de Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). “El movimiento está vigente. Sus parámetros y filosofía los ejercen cientos de indígenas en Chiapas”, hace notar el experto.
Casi veinte años después, el Presidente Peña Nieto tomó posesión rodeado de un augurio en materia económica y paz social proveniente de Europa, desde los principales diarios que influyen a los inversionistas. El 24 de noviembre de 2012, el semanario británico The Economist consideró que la predicción maya sobre el fin del mundo no era un apocalipsis; sino un amanecer. Cuando a Peña Nieto le fue colocada la banda presidencial, el semanario reprodujo la imagen en su portada como “The Mexican Moment”. Financial Times, por su parte, publicó el mismo año que “el amor” de los inversionistas no serían los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China); sino México porque el nuevo gobierno impulsaría un andamiaje de reformas estructurales.
Han transcurrido tres años de Gobierno peñista, las reformas en cinco ámbitos productivos están aprobadas; pero la economía no despunta. A la hora de explicar los nubarrones, especialistas como Gerardo Esquivel del Colmex, exponen que se debe a la disminución de las exportaciones y los ajustes del gasto público con los que la Secretaría de Hacienda reaccionó a la caída del precio del petróleo en el mundo.
Cada vez hay más pobres en México. Los estudios por ingreso que toman como referencia el índice laboral de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) arrojan que en los primeros tres meses del Gobierno de Enrique Peña Nieto se añadieron 3.6 millones de personas a la pobreza, en promedio 105 mil cada mes.
Boltvinik llegó a esa estimación basado en el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) del mismo Coneval, basado en la evolución de los ingresos por trabajo captados por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), comparados con el costo de los alimentos crudos. Ese cálculo le dio como resultado 3.04 por ciento o 3.6 millones de pobres adicionales.
En el origen de la tragedia aparece con recurrencia el salario. El reporte de investigación “México: Esclavitud moderna. Cae 78.71 por ciento el poder adquisitivo”, elaborado por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México, expone: “La realidad precaria de la clase trabajadora producto de las políticas salariales de los gobiernos neoliberales da cuenta de un adverso panorama. El último incremento al salario mínimo fue del 4.2 por ciento; es decir, 2.81 pesos diarios, bastaron sólo tres meses del 2015 para que quedara pulverizado dicho incremento, por lo que después del mes de marzo todo el aumento de los precios en los alimentos y servicios se acumulará a la pérdida del poder adquisitivo. Para ser más claros, entre el 16 de diciembre de 1987 y el 15 de abril de 2015, el precio de la Canasta Alimenticia Recomendable aumentó casi el cinco mil por ciento”.
Hay otra estampa de México. En esa, se vive bien y no parece afectada por la falta de crecimiento económico. El estudio “Concentración del poder económico y político”, editado por Oxfam y de la autoría del economista Gerardo Esquivel del Colmex, difunde que el Global Wealth Report 2014 señala que el 10 por ciento más rico de México concentra el 64.4 por ciento del total de la riqueza del país. Otro reporte de Wealth Insight expone que la riqueza de los millonarios mexicanos excede y por mucho a las fortunas de otros en el resto del mundo. La cantidad de millonarios en México creció en 32 por ciento entre 2007 y 2012. En el resto del mundo y en ese mismo periodo, disminuyó un 0.3 por ciento.
Para José Luis Reyna, profesor del Colmex, es la desigualdad social tan abismal la que ha ocasionado que las actividades económicas ilegales en las que está implícita la violencia se han convertido en un camino.
El Banco Mundial en su estudio “Crimen y Violencia en Centroamérica. Un desafío para el Desarrollo” es el narcotráfico “un promotor importante de los índices de homicidios en Centroamérica y al mismo tiempo, el factor principal de los niveles de violencia en la región… Es evidente que la reducción (o prevención total) del tráfico de drogas será la clave en cualquier estrategia regional para combatir la violencia. Dicho elemento es aún más relevante en vista de la magnitud de los flujos de drogas en toda la región”.
En el caso mexicano, José Luis Reyna, profesor del Colmex, sostiene que parte de la población joven sin posibilidades de estudiar, trabajar o emigrar, quedan expuestos a recibir la oferta del crimen organizado en cualquiera de sus manifestaciones; pero más del narcotráfico. Erubiel Tirado añade que si bien la desigualdad social es el caldo de cultivo o la gran oportunidad para delinquir, este se retroalimenta siempre justo de esa desigualdad.






